El bingo es quizás uno de los juegos más populares en el mundo. Tan popular como el póker o el blackjack. En Estados Unidos se conoce como un juego para recaudar fondos para las iglesias, para jugar en los cruceros y, usualmente, de personas mayores. En el resto del mundo, jugar bingo es algo para casi cualquier ocasión. Lo que no muchos saben es que el bingo es un juego mucho más antiguo que la mayoría de juegos de azar. La historia más aceptada del bingo dice que es un juego de casi 500 años de historia. La historia extraoficial dice que es un juego milenario.

¿El bingo nació en el Imperio romano?

Algunas fuentes afirman que el bingo, en una forma primitiva, servía como instrumento para la recolección de impuestos en aldeas y municipalidades. Esta no es exactamente la historia más precisa ni más aceptada por los historiadores. Además, parece inverosímil que las sociedades dejaran este tipo de labores al azar.

La verdadera historia del bingo

Cartones de bingoLa historia en la que la mayoría de conocedores y académicos concuerdan es la siguiente: el bingo tiene dos etapas importantes, una en Europa y otra en Estados Unidos. En la mayoría de libros y fuentes, se encuentra que la historia del bingo inicia en 1530, con la lotería italiana Lo Giuoco del Lotto D’Italia. Debido a su popularidad -incluso se sigue jugando hoy en día-, el juego italiano se expandió a Francia y Alemania. Allí se empezó a jugar con tarjetones y quienes oficiaban el juego decían los números en voz alta, tal como en la actualidad.

Fue tal la popularidad del juego en toda Europa que, finalmente, dio el salto a Estados Unidos, en donde se puede decir que se modernizó y tomó la forma con la que se conoce hoy.

En Estados Unidos, hay un nombre que sobresale en la historia del bingo: Edwin S. Lowe, un vendedor de juguetes de Nueva York. ¿Por qué es tan importante? La historia cuenta que el señor Lowe, en una visita a un carnaval en Atlanta, vio a muchas personas jugando bingo -en esa época, todavía no se llamaba así- y decidió armar sus propios juegos y tarjetones cuando volvió a Nueva York. Lowe, con la ayuda de Carl Leffler, un profesor de la Universidad de Columbia, se encargó de crear más de 6000 tarjetones con combinaciones diferentes. Para 1934, el juego ya se había popularizado, gracias a las redes de iglesias que usaron el juego como una forma de recibir donaciones.

Lo que pasó después es lo que se conoce hoy en día: salones de bingo, redes nacionales de bingo y, finalmente, bingo online.

¿De dónde sale el nombre “bingo”?

Una particularidad del bingo es su nombre. ¿De dónde salió un nombre tan pegajoso? Resulta que la historia del señor Lowe no se limita a la popularización del juego en Estados Unidos. Él también fue quien creó su nombre. Cuando llegó a Norteamérica, el bingo todavía no se llamaba así. Tenía un nombre muy similar: “Beano”. Se llamaba así porque los números de los tarjetones se tapaban con frijoles -beans- y una vez se conseguían todos, el jugadores gritaba “¡Beano!”.

Bolas bingoEn un juego con sus amigos, Lowe escuchó que uno de ellos, por error, gritó “¡Bingo!”. De allí salió el nombre. Y desde ese momento, todos se olvidaron del “Beano”.

El bingo hoy en día

Mientras los salones de bingo fueron muy populares en todo el mundo durante los años 70, 80 y 90, actualmente han dado paso a los juegos de bingo online. Desde finales de los años 90, las versiones online del bingo empezaron a surgir. Hoy, el bingo maneja cifras de recaudación impresionantes y cada vez es más popular gracias a las apps para smartphones y tabletas. Después de 500 años, el bingo sigue siendo uno de los juegos más populares en todo el mundo.

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